El transporte público está entrando en una de sus etapas más transformadoras, impulsada por avances acelerados en pagos digitales, automatización, analítica en tiempo real y servicios de movilidad multimodal. De cara a 2026, las tecnologías clave que están redefiniendo el transporte público ya no son nuevas ni emergentes. El ticketing basado en cuentas (Account-Based Ticketing, ABT), los pagos open-loop con EMV, las plataformas de datos en tiempo real y los servicios digitales para pasajeros han superado ampliamente la fase de pilotos. Hoy son componentes estándar de los sistemas de movilidad modernos, adoptados por redes de todos los tamaños para mejorar la eficiencia, reducir costos y ofrecer una experiencia de viaje más fluida.
Modernización del recaudo: las tecnologías que marcan 2026
Las tendencias que definieron la movilidad en 2025 siguen guiando la preparación de las ciudades hacia 2026. Como se destacó en un blog previo de O-CITY, muchos viajeros todavía enfrentan vehículos congestionados, información poco clara y sistemas de pago obsoletos que los empujan nuevamente hacia el uso del automóvil particular. Mejorar la accesibilidad hoy tiene menos que ver con grandes intervenciones físicas y más con brindar a cada pasajero la confianza de que su viaje será simple, predecible y confiable.
Las herramientas digitales siguen siendo la vía más efectiva para lograrlo sin realizar cambios mayores en la infraestructura. Los pagos sin contacto y móviles aceleran el embarque y permiten a los operadores obtener visibilidad en tiempo real sobre el comportamiento de los pasajeros. La información de viaje en vivo reduce la incertidumbre y ayuda a distribuir la demanda de forma más equilibrada en la red. Las herramientas de segmentación permiten a las autoridades adaptar tarifas o incentivos a grupos específicos, como viajeros frecuentes, estudiantes o turistas.
Desde O-CITY identificamos siete tendencias que continuarán creciendo en 2026:
Reservas y compra de viajes en línea en el transporte público
Los sistemas de reserva y compra en línea, una de las tendencias más fuertes de 2025, continúan transformando la planificación de los viajes. El año pasado, el equipo de O-CITY abordó este tema durante su conferencia anual de clientes en Bogotá, Colombia (2–4 de diciembre). En síntesis, los usuarios ganan tranquilidad al contar con asientos garantizados, mientras que los operadores se benefician de una previsión de demanda mucho más precisa, todo gestionado de forma centralizada y digital.
El ABT ha pasado de ser un concepto emergente para convertirse en una estrategia de modernización ampliamente adoptada. El más reciente estudio de movilidad urbana de Visa muestra un crecimiento significativo: entre las agencias que aún no cuentan con sistemas open-loop, el 83 % planea implementar pagos open-loop, y el 70 % espera hacerlo en un plazo de dos años. De forma complementaria, el informe de transición AFC de la UITP destaca el impacto del ABT en la simplificación de las estructuras tarifarias y en la reducción de los costos asociados a la emisión de tarjetas físicas. Además, el acceso a datos en tiempo real permite a las ciudades ofrecer servicios más dinámicos y adaptativos.
Plataformas como O-CITY, basadas en la nube y diseñadas bajo principios de ABT, ayudan a eliminar la necesidad de grandes inversiones en hardware, una ventaja clave para ciudades medianas y mercados emergentes que buscan modernizarse de manera costo-eficiente.
La migración de esquemas closed-loop hacia open-loop, o la adopción directa de open-loop desde el inicio, seguirá ganando tracción en 2026. Los pagos sin contacto con tarjetas EMV, teléfonos o wearables han demostrado claramente su valor. El estudio Reimagining Ridership de Visa indica que las implementaciones tempranas suelen registrar incrementos de demanda cercanos al 6 %, y en despliegues maduros pueden alcanzar hasta el 10 %. El mismo estudio señala que una proporción significativa de las agencias que aún no operan open-loop planea adoptarlo en los próximos dos años, lo que evidencia un fuerte impulso en la industria. El modelo open-loop reduce la fricción en el acceso, disminuye los costos asociados a máquinas de venta y manejo de efectivo, y facilita los viajes multimodales.
Estudios de la MaaS Alliance y de la OECD/ITF confirman que el transporte multimodal está dejando de ser la excepción para convertirse en el estándar. Las ciudades están replanteando el transporte público como una red conectada, más que como un conjunto de servicios aislados. Actualmente, la movilidad multimodal representa entre el 10 % y el 12 % de los viajes urbanos (frente al 7–8 % en 2024), mientras que la movilidad compartida crece a tasas del 20–30 % anual en muchas ciudades de la OCDE.
Las soluciones de micromovilidad —como bicicletas eléctricas, scooters y servicios comunitarios de transporte— continúan expandiéndose a nivel global. El informe Measuring New Mobility de la OECD/ITF destaca estos servicios como esenciales para resolver la conectividad de primera y última milla.
El modelo MaaS requiere planificación integrada de viajes, información en tiempo real, billeteras unificadas y procesos de liquidación transparentes. Ejemplos globales como la aplicación Whim en Helsinki demuestran que las suscripciones multimodales y los pagos unificados incrementan el uso del transporte público y reducen la dependencia del automóvil privado.
MaaS depende de plataformas open-loop basadas en cuentas que sean robustas, escalables, con interfaces amigables y funcionalidades avanzadas. A medida que las ciudades buscan viajes más simples y operaciones más eficientes, es probable que modelos similares se expandan de forma significativa hacia 2026.
Bancos, comercios y operadores de transporte están convergiendo. Cada vez más, las ciudades comienzan a ver el transporte como parte integral del ecosistema de pagos, y no como un sector aislado. El trabajo de O-CITY con Banco Pichincha en Ecuador es un buen ejemplo: una tarjeta prepago de transporte, impulsada por el banco y la tecnología en la nube de O-CITY, que funciona tanto para movilidad como para retail, y que puede evolucionar hacia objetivos más amplios de inclusión financiera. Este tipo de alianzas facilita la incorporación de usuarios no bancarizados, genera valor para el comercio y conecta el transporte con los flujos digitales de pago a nivel ciudad.
Uno de los cambios más profundos en el transporte público está ocurriendo tras bambalinas, a medida que las agencias migran de una planificación estática a operaciones ágiles y basadas en datos. Las plataformas en la nube permiten configurar rápidamente reglas tarifarias e incorporar nuevos operadores con mayor velocidad. Sobre esta base, la inteligencia artificial y la analítica en tiempo real prometen beneficios operativos concretos, como mantenimiento predictivo, proyección de flujos de pasajeros y detección de anomalías.
Los informes de la UITP sobre inteligencia artificial documentan numerosos casos de uso prácticos y señalan que los operadores ya están avanzando más allá de pruebas de concepto, implementando IA para programación de servicios, previsión de demanda y detección de fallas. Investigaciones de la UITP muestran que el mantenimiento predictivo puede reducir visitas innecesarias y mejorar la disponibilidad de flota. Combinado con datos de demanda en tiempo real, permite evolucionar de horarios fijos hacia servicios mucho más adaptativos. Para 2026, la IA y los tableros en tiempo real serán un componente central de las operaciones.
El camino hacia un transporte público integrado y digital-first
Al iniciar 2026, las ciudades y los operadores de transporte público deben considerar estas tecnologías ya consolidadas como la base de su transformación digital. El ticketing basado en cuentas, los pagos open-loop con EMV, las opciones de viaje multimodal y las plataformas de datos en tiempo real se han integrado plenamente al ecosistema, ofreciendo nuevas formas de mejorar la eficiencia operativa y, al mismo tiempo, brindar una experiencia de viaje más fluida.
El impulso detrás de estos cambios es claro. Los usuarios demandan pagos rápidos y simples, información más clara y trayectos predecibles, y las herramientas digitales permiten lograrlo sin grandes inversiones en infraestructura. Paralelamente, las agencias están adoptando plataformas en la nube, APIs y analítica basada en IA para optimizar recursos, simplificar operaciones y responder con mayor agilidad a la demanda.
Estos avances están sentando las bases de ecosistemas de movilidad verdaderamente integrados, donde distintos modos, operadores y servicios funcionan de manera coordinada. Las ciudades que adopten ABT, aceptación open-loop, plataformas preparadas para MaaS y un uso más inteligente de los datos estarán mejor posicionadas para aumentar la demanda y reducir la dependencia del automóvil privado.
La tecnología ya está disponible. El desafío —y la oportunidad— es conectarla para construir sistemas de transporte público más accesibles, eficientes y preparados para el futuro.
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